AUDIENCIA 28.9.2016 PP FRANCISCO

Las palabras que Jesús pronuncia durante su Pasión encuentra su cúlmen en el perdón. Jesús perdona. “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34). No son solamente palabras, porque se convierten en un acto concreto en el perdón ofrecido al “buen ladrón”, que está junto a Él. San Lucas habla de dos ladrones crucificados con Jesús, que se dirigen a Él con actitudes opuestas.

El primero lo insulta, como hacía toda la gente allí, como hacen los jefes del pueblo, como un pobre hombre empujado por la desesperación. “¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros” (Lc 23,39). Este grito testimonia la angustia del hombre frente al misterio de la muerte y la trágica conciencia de que solo Dios puede ser la respuesta liberadora: por eso es impensable que el Mesías, el enviado de Dios, pueda estar sobre la cruz sin … Continuar leyendo

AUDIENCIA 21. 9. 2016. PP FRANCISCO

Hemos escuchado el pasaje del Evangelio de Lucas (6,36-38) del cual es tomado el lema de este Año santo extraordinario: Misericordiosos como el Padre. La expresión completa es: «Sean misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso» (v. 36). No se trata de un slogan, sino de un compromiso de vida.

Para comprender bien esta expresión, podemos confrontarla con aquella paralela del Evangelio de Mateo, donde Jesús dice: «Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo» (5,48). En el llamado discurso de la montaña, que inicia con las Bienaventuranzas, el Señor enseña que la perfección consiste en el amor, cumplimiento de todos los preceptos de la Ley.

En esta misma perspectiva, San Lucas precisa que la perfección es el amor misericordioso: ser perfectos significa ser misericordiosos. ¿Una persona que no es misericordiosa es perfecta? ¡No! ¿Una persona que no es … Continuar leyendo

AUDIENCIA 14.9.2016. PP FRANCISCO

Durante este Jubileo hemos reflexionado varias veces sobre el hecho de que Jesús se expresa con una ternura única, signo de la presencia y de la bondad de Dios. Hoy nos paramos sobre un paso conmovedor del Evangelio (cfr Mt 11, 28-30), en el que Jesús dice, lo hemos escuchado, “Venid a mí, los que estáis cansados y agobiados, que yo os aliviaré… […] Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y así encontraréis alivio” (vv. 28-29).

La invitación del Señor es sorprendente: llama a seguirlo a personas sencillas y afectadas por una vida difícil, personas que tienen muchas necesidades y les promete que en Él encontrarán descanso y alivio. La invitación está dirigida de forma imperativa: “venid a mí”, “tomad mi yugo” y “aprended de mí”. Tratemos de entender el significado de estas expresiones. ¡Quizá todos los líderes del mundo pudieran decir esto! … Continuar leyendo

AUDIENCIA 7.9.2016. PP FRANCISCO

Hemos escuchado un pasaje del Evangelio de Mateo (11, 2-6). El intento del evangelista es el de hacernos entrar más profundamente en el misterio de Jesús, para acoger su bondad y su misericordia. El episodio es el siguiente: Juan Bautista manda a sus discípulos a ver a Jesús, y Juan estaba en la cárcel, para hacerles una pregunta muy clara: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” (v. 3). Era precisamente el momento de la oscuridad, el Bautista esperaba con ansia el Mesías y en su predicación lo había descrito con fuerza, como un juez que finalmente habría instaurado el reino de Dios y purificado a su pueblo, premiando a los buenos y castigando a los malos.

Él predicaba así: “El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles: el árbol que no produce buen fruto será cortado … Continuar leyendo

CARTA PRELADO. SEPTIEMBRE 2016

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Ha llegado septiembre, y la Iglesia, Madre y Maestra, nos invita a adentrarnos más en los frutos de la redención. El día 14, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, nos recuerda que el madero santo en el que el Señor ofreció su vida por la salvación del mundo es un trono de triunfo y de gloria: cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí[1]. Y en la fecha posterior, memoria de María al pie de la Cruz, se nos pone con fuerza ante los ojos que la Santísima Virgen, nueva Eva asociada con Cristo, el nuevo Adán, colaboró excelsamente en la salvación de las almas. Contemplando con fe la Cruz, vemos que «el instrumento de suplicio que mostró, el Viernes Santo, el juicio de Dios sobre el … Continuar leyendo

Audiencia 31.8.2016. PP Francisco

«Queridos hermanos y hermanas, ¡buen día!

El Evangelio que hemos escuchado nos presenta una figura que se destaca por su fe y su coraje. Se trata de la mujer a la que Jesús curó de sus pérdidas de sangre. Pasando en medio de la muchedumbre, se acerca por detrás de Jesús para tocar el borde de su manto. “Ella se decía a sí misma: con sólo tocar su manto, quedaré curada” .

¡Cuánta fe, verdad! ¡Cuánta fe tenía esta mujer! Razonaba así porque estaba animada por tanta fe, tanta esperanza y, con un toque de astucia, realiza lo lleva en su corazón. El deseo de ser salvada por Jesús es tan grande que la hace ir más allá de las obligaciones establecidas por la ley de Moisés.

Esta pobre mujer de hecho, hacía muchos años que estaba no solamente enferma, sino que era considerada impura … Continuar leyendo

PP FRANCISCO. AUDIENCIA 17.8.2016

Hoy queremos reflexionar sobre el milagro de la multiplicación de los panes. Al inicio de la narración que hace Mateo (cfr 14,13-21), Jesús ha apenas recibido la noticia de la muerte de Juan el Bautista, y en una barca atraviesa el lago buscando ‘un lugar desierto apartado’.

La gente entretanto entiende y se anticipa yendo a pie, así que ‘al bajar de la barca, Él ve a una gran multitud, siente compasión por ellos y cura a sus enfermos’. Así era Jesús, siempre con compasión, siempre pensando en los demás. Impresiona la determinación de la gente que teme quedarse sola, como abandonada. Muerto Juan el Bautista, profeta carismático, se ponen bajo la protección de Jesús, de quien el mismo Juan había dicho: ‘Quien viene después de mi es más fuerte que yo”.

Así la multitud lo sigue por todas partes, para escucharlo y para llevarle a … Continuar leyendo

PP FRANCISCO. DISCURSOS DURANTE LA JMJ 2016

 PALABRAS A LOS PERIODISTAS EN EL AVIÓN

 SALUDO DEL SANTO PADRE FRANCISCO

 Durante el vuelo a Cracovia
Miércoles 27 de julio de 2016

            Padre Lombardi:

            Entonces, Santo Padre, bienvenido entre nosotros. Gracias por dedicar también en este viaje un poco de tiempo para saludarnos y estar con nosotros. Nosotros somos, como habitualmente, más de 70 de 15 países distintos, y esperamos hacer un buen servicio para difundir sus palabras y su mensaje en estas jornadas tan importantes.

            Estamos viviendo unos días que nos emocionan a todos, como sabemos, por lo que está sucediendo en el mundo, por lo que sucedió ayer; y entonces, le estaríamos agradecidos si, antes de saludarnos personalmente, nos dijese una palabra sobre cómo vive usted este momento, y cómo se prepara para encontrar a los … Continuar leyendo

Carta Prelado, agosto 2016

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

El 15 de agosto de 2007, Benedicto XVI, mencionando la Antífona de entrada de la Santa Misa —se apareció en el Cielo una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza[1]—, comentaba que esa mujer «es María, que vive totalmente en Dios, rodeada y vestida de sol, es decir, de Dios (…). Está coronada por doce estrellas, es decir, por las doce tribus de Israel, por todo el pueblo de Dios, por toda la comunión de los santos, y tiene bajo sus pies la luna, imagen de la muerte y de la mortalidad (…). Así, en la gloria, habiendo superado la muerte, nos dice: ¡ánimo, al final vence el amor! En mi vida dije: “¡he aquí la esclava del Señor!”. En … Continuar leyendo

Carta Prelado, julio 2016

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

A lo largo de estos meses, nos estamos esforzando por situar en primer plano la práctica de las obras de misericordia. Consideremos hoy una a la que Jesucristo se refiere expresamente al trazar el programa del caminar cristiano, las bienaventuranzas. Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados[1].

Se trata de una obra de misericordia que, como el perdón de las ofensas, nos permite parecernos más a Dios, imitarle. Ya en el Antiguo Testamento, el Señor había anunciado: como alguien a quien su madre consuela, así Yo os consolaré[2]. Y Jesús, en la última cena, manifiesta esa consolación del modo más perfecto posible, pues promete el envío del Espíritu Santo, la Persona divina a la que se atribuye —por ser el Amor subsistente— la misión de consolar a los … Continuar leyendo