Carta Prelado Pentecostes 2017

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Como ha recordado el reciente Congreso general[1], en las últimas décadas la familia ocupa un lugar destacado entre las prioridades de la Iglesia y, por tanto, de la Prelatura. Con estas líneas querría detenerme de nuevo, brevemente, en este apostolado tan urgente y necesario.

Es patente que muchas personas ven hoy como un modelo más, e incluso cuestionan como una concepción arcaica, lo que en realidad es el designio de Dios para la unión del hombre y la mujer. Sin embargo, debemos llenarnos de esperanza: la luz de la verdad sobre la familia está inscrita por Dios en el corazón humano, y por eso se abre y se abrirá camino siempre en medio de las tormentas.

Cada familia, con su empuje … Continuar leyendo

Mensaje del Prelado (10 mayo 2017)

Mons. Fernando Ocáriz invita en este mensaje a acompañar al Santo Padre en su viaje a Fátima con la oración y con el amor atento a quienes nos rodean.

Opus Dei - Mensaje del Prelado (10 mayo 2017)

El centenario, ya inminente, de las apariciones de la Virgen en la Cova da Iriay la peregrinación del Papa a Fátima despiertan de nuevo en nosotros, de un modo especial, aquel deseo vibrante de san Josemaría: Omnes cum Petro ad Iesum per Mariam! Acompañemos al Papa Francisco con la cercanía que da la oración: dejemos en las manos de nuestra Madre las grandes intenciones de paz y de conversión que Ella comunicó en sus apariciones. Confiémosle también la unidad de la Iglesia y de los cristianos, para que, ¡todos con Pedro!, sembremos paz y alegría en el mundo. A la intercesión de los próximos santos … Continuar leyendo

Carta del Prelado del Opus Dei 5.4. 17

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Se acerca la Semana Santa. Procuremos vivir los próximos días con intensidad, de modo que siempre de nuevo podamos decir con San Pablo: mihi vivere Christus est!, ¡para mí vivir es Cristo! (cfr. Fil 1,21). El Señor no es para nosotros solo un ejemplo. Me viene a la memoria un comentario del Papa: «A mí siempre me llamó mucho la atención que el Papa Benedicto dijera que la fe no es una teoría, una filosofía, una idea: es un encuentro. Un encuentro con Jesús»[1]. Para nosotros vivir es Cristo. Y si, a veces, por debilidad, cansancio, o por tantas circunstancias de la vida, perdemos de vista esta realidad, Él siempre nos está esperando, e incluso se hace el encontradizo con los que no le buscan[2].

Leer el Evangelio con … Continuar leyendo

Carta del Prelado de Opus Dei, 14-II-2017

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

  • Deseaba mucho volver a escribiros, ahora de manera un poco más extensa. Con estas letras quiero haceros partícipes de las conclusiones del último Congreso general, que se ha tenido en Roma en el pasado mes de enero. Lo hago porque, como don Javier en el año 2010, quiero que todos sintáis el peso de la Obra, el peso de las almas, la responsabilidad de llevar adelante esta pequeña familia que formamos. Con toda la Iglesia, aspiramos, en expresión de san Pablo, a reconciliar el mundo con Dios (cfr. 2 Cor 5, 19): tarea inmensa, que nos superaría si no contásemos con la gracia divina.
  • A nosotros corresponde, como os escribía con palabras de san Josemaría en mi primera carta como Padre de esta pequeña parte de la Iglesia, redimir y santificar nuestro tiempo, comprender y compartir las ansias … Continuar leyendo

    CARTA PRELADO. DICIEMBRE 2016

    Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

    Después de la clausura del Año de la misericordia, con alcance mundial, comenzamos el Adviento y un nuevo año litúrgico. La Iglesia nos anima a acelerar nuestra marcha hacia el Señor. Una recomendación siempre actual, pero que, en preparación de la Navidad, cobra si cabe mayor urgencia.

    Todos tenemos grabadas en el alma unas palabras que, en las próximas semanas, lo llenan todo: veni, Domine, et noli tardare[1]; ven, Señor, no tardes. Se nos invita a poner la mirada en Cristo, recordando su nacimiento terreno en Belén y esperando —también con alegría y paz— su gloriosa llegada al final de los tiempos. Si faltara este empeño, quizá las ocupaciones del día a día, el monótono repetirse de jornadas casi siempre iguales, conviertan nuestro caminar cotidiano en una existencia gris, sin … Continuar leyendo

    CARTA PRELADO. NOVIEMBRE 2016

    Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

    Ha pasado ya casi un año desde que el Santo Padre abría la Puerta Santa, primero en el corazón de África y después en la basílica de San Pedro. Mientras se acerca el final de este Año jubilar, que concluirá en la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de este mes, acuden a nuestra memoria los eventos que han tenido lugar en todo el mundo; los más importantes, sin duda, han sucedido en la intimidad de cada uno con el Señor. Sólo Dios conoce cuántas personas han vuelto a reconciliarse con Él, quizá después de muchos años de alejamiento o de tibieza.

    A lo largo de estos meses, hemos procurado redescubrir el misterio del Amor de Dios, que se esconde en el seno de la Iglesia. Verdaderamente, la misericordia divina … Continuar leyendo

    Carta del Prelado. Octubre2016

    Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

    Mañana celebramos, con la Iglesia y en la Iglesia, la conmemoración litúrgica de los Santos Ángeles Custodios, solemnidad en la Prelatura porque —en esa fecha de 1928— la Trinidad sembró en el alma y en el corazón de nuestro Fundador una semilla destinada a fructificar en millares y millares de gentes de toda lengua y nación. En repetidas ocasiones, san Josemaría comentó que siempre resonaban en su alma las campanas de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles, que hacían muy actual —hasta su tránsito al Cielo— el deber de hacer el Opus Dei con la fuerza del año 1928, y luego de 1930. Pido al Señor que cunda en nuestra conducta esa misma responsabilidad, porque cada una y cada uno es la continuidad.

    Una vez más se ha cumplido la … Continuar leyendo

    CARTA PRELADO. SEPTIEMBRE 2016

    Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

    Ha llegado septiembre, y la Iglesia, Madre y Maestra, nos invita a adentrarnos más en los frutos de la redención. El día 14, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, nos recuerda que el madero santo en el que el Señor ofreció su vida por la salvación del mundo es un trono de triunfo y de gloria: cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí[1]. Y en la fecha posterior, memoria de María al pie de la Cruz, se nos pone con fuerza ante los ojos que la Santísima Virgen, nueva Eva asociada con Cristo, el nuevo Adán, colaboró excelsamente en la salvación de las almas. Contemplando con fe la Cruz, vemos que «el instrumento de suplicio que mostró, el Viernes Santo, el juicio de Dios sobre el … Continuar leyendo

    Carta Prelado, agosto 2016

    Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

    El 15 de agosto de 2007, Benedicto XVI, mencionando la Antífona de entrada de la Santa Misa —se apareció en el Cielo una mujer vestida de sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza[1]—, comentaba que esa mujer «es María, que vive totalmente en Dios, rodeada y vestida de sol, es decir, de Dios (…). Está coronada por doce estrellas, es decir, por las doce tribus de Israel, por todo el pueblo de Dios, por toda la comunión de los santos, y tiene bajo sus pies la luna, imagen de la muerte y de la mortalidad (…). Así, en la gloria, habiendo superado la muerte, nos dice: ¡ánimo, al final vence el amor! En mi vida dije: “¡he aquí la esclava del Señor!”. En … Continuar leyendo

    Carta Prelado, julio 2016

    Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

    A lo largo de estos meses, nos estamos esforzando por situar en primer plano la práctica de las obras de misericordia. Consideremos hoy una a la que Jesucristo se refiere expresamente al trazar el programa del caminar cristiano, las bienaventuranzas. Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados[1].

    Se trata de una obra de misericordia que, como el perdón de las ofensas, nos permite parecernos más a Dios, imitarle. Ya en el Antiguo Testamento, el Señor había anunciado: como alguien a quien su madre consuela, así Yo os consolaré[2]. Y Jesús, en la última cena, manifiesta esa consolación del modo más perfecto posible, pues promete el envío del Espíritu Santo, la Persona divina a la que se atribuye —por ser el Amor subsistente— la misión de consolar a los … Continuar leyendo