| Músicos a bordo |
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| Escrito por Santiago Mata | |
| viernes, 03 de octubre de 2008 | |
LOS músicos del Titanic, por lo visto, siguieron tocando hasta el final. Me acordé de ellos leyendo el relato del hundimiento del Bismarck a cargo del único oficial de alta graduación superviviente, el barón Burkard von Müllenheim-Rechberg. Cuando éste fue a despedirse de sus dos jefes máximos, el comandante del buque, Lindemann, y el de la flota, Lütjens, se sorprendió por su silencio. El primero, del que había sido ayudante en otro buque, no le dirigió la mirada y siguió como ausente. Lütjens, que había ninguneado al comandante, no devolvió el saludo a Müllenheim, que se quedó con las ganas de recibir un fervorín del tipo: Cumpla con su deber. Volví a acordarme de los músicos del Titanic cuando un amigo me dijo que se le había escapado una queja, ante su mujer, acerca de que, por la edad y número de sus hijos, estarían cuidándolos hasta bien pasada su jubilación. Ella le dijo: ¿Y no te da alegría poder servir tanto tiempo?. Los músicos y los padres tienen alguien en quien pensar. En el Bismarck se ve que había algo de exceso de confianza. Müllenheim abandonó la sala de oficiales cuando vio que lo más que alguno llegaba a comentar era: Mañana, mi mujer será viuda. Entre los héroes desconocidos hay músicos y padres. Lo cual no quita mérito al aviador que acertó con un torpedo al timón del Bismarck, ni disculpa a quien pudo esquivar el iceberg que hundió el Titanic. |
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