Shoah e Iglesia Católica Imprimir E-Mail
Escrito por S. Mata   
jueves, 05 de febrero de 2009

Imagen de muestraEL final de un cisma debería ser motivo de alegría para los católicos.

Pero hay mucho mar de fondo tras el perdón,

anunciado por Roma el pasado día 24,

a los cuatro obispos ordenados en 1988 por el difunto Marcel Lefebvre sin
consentimiento del Papa (lo cual conlleva excomunión latae sententiae, o sea
automática). Toda vez que los supervivientes han manifestado arrepentimiento
y no ponen en duda un asunto dogmático como la autoridad del Papa, no tenía
sentido mantener la condena. No es obstáculo para ello que los seguidores de
la Fraternidad Sacerdotal San Pío X sigan pensando que la reforma litúrgica
posterior al Vaticano II fue un error. A fin de cuentas, no es éste un
asunto dogmático, pero a algunos les importa más que la unidad de la
Iglesia, y ahí está el meollo.
Ayer, el Vaticano anunció que el obispo lefebvriano Richard Williamson
deberá "tomar las distancias de modo absolutamente inequívoco y público de
sus posiciones sobre la Shoah" para su admisión en la Iglesia católica.

El Holocausto importa
En Alemania, donde el tradicionalismo está muy mal visto, la opinión pública
ha reaccionado airadamente contra uno de esos obispos, el británico Richard
Williamson, porque en noviembre pasado hizo unas declaraciones en las que
opinaba que durante el Holocausto nazi no murieron más de 300.000 judíos y
que ninguno falleció “en cámaras de gas”.
Las declaraciones de Williamson, hechas a una televisión sueca y
aparentemente ignoradas por quienes gestionaron su vuelta a la unidad con
Roma, volvieron a airearse y la reacción de Benedicto XVI fue inmediata. Al
término de la audiencia general del día 28, recordando que se acababa de
celebrar la jornada internacional de conmemoración de las víctimas del
Holocausto, el Papa dijo: “Me vuelven a la memoria las imágenes recogidas en
mis repetidas visitas a Auschwitz, uno de los campos en los que se consumó
la brutal masacre de millones de hebreos, víctimas inocentes de un ciego
odio racial y religioso. Mientras renuevo con afecto la expresión de mi
total e indiscutible solidaridad con nuestros Hermanos destinatarios de la
Primera Alianza, auguro que la memoria de la Shoah induzca a la humanidad a
reflexionar sobre el imprevisible poder del mal cuando conquista el corazón
del hombre.
La Shoah enseña especialmente, tanto a las generaciones antiguas como a las
nuevas, que sólo el fatigoso camino de la escucha y del diálogo, del amor y
del perdón, conduce a los pueblos, a las culturas y religiones del mundo al
deseado respeto de la fraternidad y de la paz en la verdad. ¡Que nunca más
la violencia degrade la dignidad del hombre”.
Dos días más tarde, el jesuita Federico Lombardi, portavoz de la Santa
Sede, relacionaba el negacionismo de Williamson y las palabras del Papa,
comentando el editorial "Shoah y misterio de Dios" de Radio Vaticana.
Respecto a Williamson, el portavoz dijo que “quien niega la Shoah no sabe
nada ni del misterio de Dios ni de la cruz de Cristo y es mucho más grave si
la negación sale de la boca de un sacerdote o un obispo, es decir, de un
ministro cristiano, esté unido o no a la Iglesia Católica”. Respecto a
Benedicto XVI, Lombardi precisó que “no sólo ha condenado cualquier forma de
olvido y de negación de la tragedia del extermino de seis millones de
judíos, sino que también ha llamado a las conciencias de los hombres para
que se pregunten por las causas de esa tragedia”.
El cardenal de Maguncia, Karl Lehmann, ex presidente de la Conferencia
Episcopal, señaló la rehabilitación de Williamson como una “catástrofe” para
todos los supervivientes del Holocausto, por lo que, en la  tarde del lunes,
exigió “una clara disculpa desde una alta instancia”. Como si las excusas
del miércoles anterior no bastaran, ayer fue la jefa de Gobierno alemana,
Angela Merkel, la que pidió a Benedicto XVI “palabras muy claras” contra el
negacionismo. Mientras que cierta prensa y hasta el ex ministro Genscher han
recurrido a duras ironías contra el Papa, el arzobispo y cardenal de Viena,
Christoph Schönborn, criticó a la burocracia vaticana “que obviamente no
examinó el asunto cuidadosamente. Obviamente ha habido un error, porque
quien niega la Shoah no puede ser rehabilitado para un cargo en la Iglesia”.
El obispo de Ratisbona, Müller, parece ser el único que señala que el Papa
no tiene que excusarse de nada y que es una víctima de las “idiotas”
declaraciones de Williamson.

Un problema de relaciones públicas
en el Vaticano
Desde su blog en internet (dinoscopus.blogspot.com), el obispo Williamson ha
pedido perdón por sus “imprudentes comentarios” y los “innecesarios”
problemas que ha causado al Papa. Parece claro que debería añadir que ha
tomado conciencia de que el Holocausto sí existió. Los tradicionalistas
bávaros de Zaitzkofen (Ratisbona) han dicho a Williamson que ya no quieren
que celebre allí ordenaciones diaconales el 30 de mayo.
Damian Thompson, comentarista del Telegraph británico, ve lo sucedido con
su compatriota como un problema de relaciones públicas del Vaticano. “Pero
no entiendo por qué el diálogo cristiano-judío es tan importante. Es
aburrido, costoso y no lleva a ninguna parte, porque no es realmente un
diálogo, sino un chorro continuo exigiendo disculpas en un solo sentido
(nunca se mencionan las viles calumnias contra Jesús en el Talmud). Sí, los
católicos deben hacer todo lo que puedan para silenciar a los antisemitas en
sus filas. Pero no me interesa mucho lo que los rabinos, imanes o políticos
seculares tengan que decir sobre los asuntos internos de la Iglesia”.
 
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