El Canto a la Eucaristía Imprimir E-Mail
Escrito por cct   
sábado, 13 de junio de 2009
Imagen de muestraEl mejor poema de José María Pemán y Pemartín (Cádiz, 1897-1981), el Canto a
la Eucaristía, pronunciado en un Congreso Eucarístico en Toledo, sigue
siendo prácticamente desconocido. En esta valoración coincidieron, en un
reciente Congreso Internacional organizado por el CEU en Madrid para tratar
sobre el escritor gaditano, tanto su nieto Manuel Guerrero Pemán, como
Antonio Llaves, que fue secretario personal de Pemán El que fuera durante el año 1937 consejero de Cultura en la Junta que
precedió al primer Gobierno de Franco, llegó a ser más tarde presidente del
Consejo Privado del más duro opositor del dictador, Don Juan de Borbón. "Él
se declaraba escritor católico monárquico, con dos remos para pasar el
océano, como decía: su convicción católica y la monarquía. Desde el
principio fue monárquico y liberal", recuerda Antonio Llaves. Sus esfuerzos
por conseguir que Don Juan viniera a España no dieron el fruto esperado,
pero fueron recompensados, después de que el Conde de Barcelona abdicara,
por el Rey Juan Carlos I, que el 22 de mayo de 1981 impuso el Toisón de Oro
a Pemán.
Aparte de por los himnos que compuso (el de la Armada, el del Ejército del
Aire y también una versión para el himno nacional), es sobre todo conocido
por sus obras de teatro: 112 comedias, que gozaron de gran popularidad
(todas ellas se representaron). Sin embargo, quienes conocen bien su obra,
aseguran que lo mejor son sus escritos líricos.

El Canto
El Canto a la Eucaristía, del que ofrecemos un fragmento, fue presentado en
el Congreso del CEU por Manuel Guerrero Pemán: "Los entendidos dicen que ha
sido lo más importante que escribió y prácticamente no es conocido". Parece
que fue en 1962 cuando lo leyó, y Escelicer lo publicó como separata en
1967. Las obras de Pemán, aunque siguen editándose y vendiendo muchos
ejemplares en Iberoamérica, apenas se han vuelto a editar en España más que
en pequeñas tiradas por Edibesa.
Respecto al legado del escritor, Antonio Llaves afirma que Cajasol, al
quedarse con la finca y biblioteca de Pemán (16.000 volúmenes), se
comprometió a difundir su obra. El legado incluye los artículos de prensa y
una correspondencia con entre 3.000 y 4.000 cartas más lo que Pemán llamaba
Diario íntimo: 15 libretas de tamaño cuartilla y dos más de tamaño mayor,
escritos en los años 40, 50 y parte de los 60.
Cajasol  ha digitalizado la correspondencia, de modo que los historiadores
que quieran consultarla ya lo pueden hacer. Gracias a ello, Fernando Sánchez
ha publicado la correspondencia inédita entre Manuel de Falla y José María
Pemán. Por su parte, Ana Sofía Pérez Bustamante encontró en el legado 24
cuentos inéditos de Pemán, que ya ha publicado.
Como muestra del talante abierto de Pemán, Llaves recuerda que, medio año
antes de morir, cuando el poeta Rafael Alberti iba a hacer el pregón del
carnaval de Cádiz, Pemán fue invitado a subir al estrado, y después de
abrazar a Alberti, le dijo: "En la poesía no hay colores".

Las mejores obras
Preguntados sobre cuáles son en su opinión las mejores obras en prosa de
Pemán, Antonio Llaves elije la La casa, que trata sobre el matrimonio y la
familia en clave de comedia; para Manuel Guerrero Pemán, pensando en una
reedición, y por la cercanía del bicentenario, la elección recae en Cuando
las Cortes de Cádiz.
Guerrero insiste en que "en los primeros libros de Pemán es donde está la
esencia de su poesía", y asegura que su genialidad está presente ya en
versos de su juventud temprana, como Nocturno a Margarita, escrito a los 14
años: "Sé que no me entiendes todavía, pero te juro que llegará el día en
que me entenderás. Basta por hoy decirte que querer no es la paz de estos
lazos nocturnos de palabras de miel, quererse, Margarita, es una cuestión
mucho más triste y mucho más cruel".

'Canto a la Eucaristía'
Dios estuvo en los bosques como un sordo terror./ Dios caminó en los ríos
con sandalias de luz./ Luego, como en la entrega de un absoluto Amor,/ Dios
estuvo en la Cruz.
Pero no le bastaba... Quiso estar como pan, como alimento./ Como vida
total: en la frontera,/ de esa indecisa claridad primera/ donde el Amor
parece Pensamiento. (...)
Como la enamorada que busca su galán,/ Cristo es el errabundo/ de todos los
caminos donde nazca una flor./ -"Tanto he querido al mundo/ que en pedazos
de mundo he escondido el Amor". (...)
Me dejaré inundar por la pasión/ de ola y espuma de esta marea viva./ No
soy un corazón/ que frente a Dios está a la defensiva.
Ni comparo mi gozo al repicar/ de la campana que, al amanecer,/ dice al
viento las bodas del hombre y la mujer./ Allí tocan a amar./ Aquí tocan a
ser.
Porque Él se ha entrado en cada instante/ de la vida ofrecida en el
encuentro./ Que no es unión bastante/ la que no es navegada por el centro/
de cada amante por el otro amante. (...)
Mi vida sin tu vida es pura muerte./ Sin tu palabra es flor marchita el
Arte./ Si me prestas tu amor podré quererte./ Si me prestas tu voz podré
cantarte.
Que sólo así, alentados mis alientos,/ fortalecido sobre el polvo vano,/
prolongado de siete sacramentos,/ tendré la gigantesca estatura del
cristiano.
 
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