| Alegres con esperanza |
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| Escrito por F. Milán | |
| jueves, 08 de octubre de 2009 | |
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Alegres con esperanza: Textos de san Pablo meditados por san Josemaría, Madrid, Rialp, 2009, 1ª, 254 pp. El libro se publica en las semanas previas a la clausura del Año paulino, en cuyo contexto hay que enmarcarlo. Por esas fechas también se inaugura el Año sacerdotal convocado por Benedicto XVI para conmemorar el 150º aniversario de la muerte del santo cura de Ars. Su autor es Francisco Varo, Profesor de Sagrada Escritura en la Universidadde Navarra, experto en el estudio del Antiguo Testamento, buen conocedor del mundo judío y reconocido escritor de obras de divulgación sobre la Biblia. Elprofesor Varo cuenta, además, con una serie de trabajos acerca de la interpretación de la Bibliaen los escritos de San Josemaría. El estilo ameno y espontáneo, claro y ordenado que le caracteriza, y con el que consigue que sus obras sean accesibles y agradables de leer, se aprecia también en el libro que ahora reseñamos.“El presente ensayo constituye un modesto intento personal de acercamiento a la lectura de San Pablo realizada por San Josemaría” (p. 12). Tal aproximación es posible gracias a un antiguo escrito, conservado en el Archivo Histórico de la Prelaturadel Opus Dei, que constituye el punto de partida de la investigación. Se trata de un pequeño y sencillo cuaderno que contiene una selección de textos de la SagradaEscritura, recopilados por el Fundador del Opus Dei en junio de 1933 para su uso personal y para facilitar su labor pastoral. Esa lista de breves pasajes –normalmente compuesta de uno o dos versículos- es fruto de las notas que iba sacando en su lectura personal de la Escritura. Elprofesor Varo ya ha trabajado antes con este documento (cfr. F. Varo, «“San Josemaría Escrivá, “Palabras del Nuevo Testamento, repetidas veces meditadas. Junio – 1933”», Studia et documenta1 (2007) 259-286). Pero, ahora, centra su atención únicamente en los numerosos pasajes del Corpus Paulinumque quedan recogidos en ese elenco: 37 de 112, es decir, un tercio del total, una proporción que manifiesta el fuerte impacto que produjeron en San Josemaría los textos del Apóstol. Como lector asiduo de la Sagrada Escritura–leída siempre bajo la fe de la Iglesia–, el Fundador del Opus Dei encontró en los escritos de San Pablo un tesoro que empleó, en primer lugar, para su vida espiritual y, después, como fuente de predicación. Por eso, el estudio no se detiene únicamente en el análisis de la mencionada selección de textos, sino que, partiendo de la misma, examina la proyección que, con el paso de los años, adquieren esas palabras del Apóstol en la predicación posterior de San Josemaría. De esta manera, el autor, al mismo tiempo que expone el uso que hace el santo sacerdote de esos pasajes paulinos, trata de descubrir por qué seleccionó esas frases, qué le decían y cómo podían ayudarle en su tarea pastoral. Tras un capítulo a modo de prólogo (“Mi Damasco”. Madrid, 1933)en el que se sitúa el contexto y el objetivo de la investigación, el libro se inicia con un apartado dedicado a la figura del Apóstol, donde se proporcionan unas breves pinceladas acerca de su vida (San Pablo, Apóstol en medio del mundo). Al hilo de los datos biográficos, se van incluyendo algunos comentarios escogidos de las obras escritas de San Josemaría. En una visión general se observa cómo ambos santos vieron claramente la luz divina y pusieron todas sus energías para sacar adelante lo que el Señor les pedía. En este sentido, el autor hace notar desde el principio la gran sintonía que se da entre los dos. Así, por ejemplo, el encuentro de Saulo con Jesús camino de Damasco será un acontecimiento que servirá en muchas ocasiones al santo sacerdote para recordar su propia vocación, hasta el punto de llegar a afirmar que Madrid fue suDamasco. Allí se le cayeron las escamas de los ojos, recibió su misión y, como San Pablo, encontró la razón ser de su vida. Tanto del acontecimiento de Damasco, como de otros hechos significativos de la vida del Apóstol (los viajes apostólicos, la solicitud por todas las iglesias o su martirio), San Josemaría extraerá múltiples consecuencias. Especialmente descubría en el Apóstol un modelo de santificación del trabajo ordinario en las más variadas circunstancias. Así, se afirma en el libro que, para San Josemaría, “Pablo era un hombre de Dios, que se sostenía con su trabajo de tejedor de lonas, que se movía bien en los ámbitos culturales de su tiempo, que estaba enamorado de las tradiciones de su familia y su pueblo, y que era ciudadano ejemplar, con una mentalidad abierta y universal” (p.15). Son aspectos que pueden aplicarse perfectamente a un cristiano de nuestros días. El centro de la investigación lo constituye el capítulo 2 (Palabras de San Pablo repetidas veces meditadas), puesto que en él se analizan los textos incluidos en la selección del año 33. Junto a las frases de San Pablo se ofrece la aplicación práctica desarrollada por San Josemaría en su predicación y en su obra escrita. En las palabras del Fundador del Opus Dei se descubre la convicción de que el mensaje paulino, en sí mismo, es plenamente adecuado para el mundo de hoy. Por eso emplea del mismo lenguaje. A lo largo del capítulo se van desglosando los fundamentos de la doctrina cristiana: la mortificación, la filiación divina, la llamada a la santidad, la caridad, la ascética deportiva, el amor al prójimo, etc. Previamente se sitúa al lector en el contexto en que San Josemaría recopiló tales pasajes y se expone el método de trabajo, que será aplicado después rigurosamente. El autor suele presentar en primer lugar los textos de San Pablo tal y como aparecen en el escrito original (el texto en latín junto con el número de orden asignado en el conjunto del documento), precedidos de un encabezamiento que da título a cada sección. Únicamente se añade la traducción al castellano en la versión de la Bibliade Navarra –cuya edición fue promovida e impulsada por el mismo San Josemaría–, puesto que el documento sólo incluía la versión latina de la Vulgata. Enun segundo momento se aclara la significación de esos versículos a la luz del conjunto del Corpus Paulinum. Junto a las diferentes explicaciones, el autor aprovecha para aportar algunos datos necesarios acerca del contexto y de la fecha de composición de la Epístolaa la que pertenecen las palabras seleccionadas. Finalmente, se exponen las consecuencias que San Josemaría extraía de esos pasajes para su vida espiritual y para la tarea pastoral que tenía encomendada. Pero, ¿por qué se eligieron estos textos y no otros de entre los miles de versículos del Nuevo Testamento? ¿Qué tienen en común estas frases? Precisamente es lo que se trata de responder en el último capítulo (Mujeres y hombres identificados con Cristo, como San Pablo), si bien es cierto que en los capítulos anteriores ya se ha apuntado el motivo de tal selección. La razón estriba en que son textos dirigidos a las personas que viven en medio del mundo y que encuentran en este elenco una “referencia cercana y asumible para su propia vida” (p. 237). Es una consecuencia del modo en que el Fundador del Opus Dei lee la Sagrada Escritura.Por eso, porque escucha en esos escritos “la Palabrade Dios, que le habla hoy” (p. 10) y porque en su lectura “entra en esas escenas como protagonista” (p. 10), San Josemaría es capaz de descubrir cómo los textos del elenco se aplican perfectamente a las gentes de nuestro tiempo. En definitiva, los textos paulinos proporcionan a San Josemaría el fundamento para meditar y hacer meditar sobre la propia vocación a la santidad y la tarea apostólica del cristiano en medio del mundo. En ellos ve con claridad que “quien está presente, de un modo u otro, es Jesucristo resucitado, que vive ahora y por siempre, y busca también en este tiempo discípulos que vivan junto a él y trabajen a su lado. Mujeres y hombres, que identificados con Cristo, como San Pablo, lo hagan presente en el mundo” (p. 242). |
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| Modificado el ( martes, 05 de octubre de 2010 ) |
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