Educar para la paz Imprimir E-Mail
Escrito por Benedicto XVI   
domingo, 11 de octubre de 2009

Imagen de muestraEsta noche vuelve a nuestra memoria la tragedia de la Segunda Guerra Mundial,

dolorosa página de la historia, empapada de violencia e inhumanidad que causó la muerte de millones de personas, dejando divididos a los vencedores en una Europa que había que reconstruir. La guerra, que quiso el nacionalsocialismo,

afectó a tantas poblaciones inocentes de Europa y de otros continentes, mientras el drama de la shoah se cebaba en el pueblo judío, objeto de un exterminio programado. Y, sin embargo, no faltaron llamamientos a la razón y a la paz lanzados por tantas personas. Aquí, en Roma, resonó emocionada la voz de mi venerado antecesor Pío XII, que en su mensaje radiofónico del 24 de agosto -en vísperas del estallido de la guerra- proclamó con decisión: "Nada se pierde con la paz. Todopuede perderse con la guerra". (...) Recordar esos tristes acontecimientos debe ser una advertencia, sobre todo para las nuevas generaciones,  para no ceder nunca más a la tentación de la guerra."¡Europa y el mundo entero tienen sed de libertad y de paz.! Es necesario edificar juntos la verdadera civilización, que no se base en la fuerza sino que sea el fruto de la victoria sobre nosotros mismos, sobre las potencias de la injusticia, del egoísmo y del odio, que pueden llegar a desfigurar al ser humano!".

 

  "El movimiento ecuménico (...) puede contribuir a edificarla trabajando con los judíos y con todos los creyentes. ¡Dios nos bendiga y conceda a la humanidad el don de su paz!".

Modificado el ( domingo, 11 de octubre de 2009 )
 
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