Con ocasión del aniversario de San Juan María Vianney Imprimir E-Mail
Escrito por P. Marina   
lunes, 02 de noviembre de 2009

No hay imagen      Entre otras iniciativas, el Año sacerdotal conllevará:

la proclamación por Benedicto XVI de Juan María Vianney como “patrono de todos los sacerdotes del mundo”. Además, se publicará el “Directorio para los confesores y directores espirituales” junto con una colección de textos del Sumo Pontífice sobre los temas esenciales de la vida y de la misión sacerdotal en la época actual.
 
           

La figura del cura de Ars, llama la atención por su sencillez y por su enorme caridad pastoral, lo que le ha hecho ser acreedor del título de “patrono de todos los párrocos del mundo”. Su celo pastoral y su amor por la salvación de las almas, manifestados a través de su generosa dedicación en la administración del sacramento de la reconciliación, en su amor intenso y profundo a la Eucaristía y en la ingente cantidad de fieles que acudían de todas partes a confesar o a ser aconsejados por él, hacen pensar en un sacerdote de talla y santidad universales. Lo que más llama la atención en él es, no sólo su delicado empeño por la salvación de las almas, sino también su enorme sencillez, tanto en sus cualidades naturales (no era intelectualmente brillante) como en su humildad, queriendo ayudar a muchos a encontrar el “camino hacia el cielo”.
 
            La doctrina y el ejemplo del Patrono de los párrocos tienen un valor permanente y universal. Por eso, Papas como: San Pío X (exhortación apostólica Haerent animo de 4 de agosto de 1908), Pío XI (encíclica Ad catholici sacerdotii de 20 de diciembre de 1935), Juan XXIII (encíclica Sacerdotii nostri primordia, de 1 de agosto de 1959), Juan Pablo II (visitó el pueblo y el seminario de Ars) y ahora Benedicto XVI (proclamación del Año sacerdotal), han propuesto al “cura de Ars” como patrono y modelo de los sacerdotes párrocos de todo el mundo.
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            Así, el Papa Juan XXIII nos lo presenta como: modelo de ascesis (consejos evangélicos), oración (sobre todo eucarística) y celo pastoral (pastor, predicador-catequista, confesor). Y, San Pío X dice que: la beatificación del Cura de Ars (año 1905) podría ser el comienzo de un movimiento sacerdotal que, alentado por los ejemplos de santos sacerdotes del siglo XIX y por los escritos y obra del Cardenal Mercier (+1926), llegarían a desembocar en el Vaticano II y en el resurgir de la Teología y espiritualidad sacerdotal de tiempos del posconcilio.
 
            Como seminarista en camino del diaconado, ejemplos como el del cura de Ars son un incentivo y un reto de cara al futuro sacerdocio ministerial. Veo en este santo sacerdote las cualidades necesarias para vivir la entrega y el amor a los demás según la medida de Cristo que es el único modo de ser auténticamente sacerdotes.
 
            Nos queda por tanto el legado sacerdotal y de santidad de Juan María Vianney, que debemos saber aprovechar en servicio de la Iglesia y del mundo, tan necesitados ambos de santos y buenos sacerdotes. El Año sacerdotal que vamos a comenzar no es sólo para ser vivido por el clero, sino más bien y sobre todo es una llamada a los laicos para rezar y ayudar con su vida a los sacerdotes del mundo. “Rogad pues al dueño de la mies….”
Modificado el ( jueves, 05 de noviembre de 2009 )
 
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