Cultura y fe Imprimir E-Mail
Escrito por Alejandro Ll.   
jueves, 25 de febrero de 2010

No hay imagenCultura y fe

 

Efectivamente, parece como si el interés por los libros, por la creatividad, por el arte, por la ciencia, sea más propio de los llamados "progresistas". Algo de eso hay, pero no tiene por qué haberlo y a veces ese interés es más figurado que real. Pero es lamentable que personas con creencias y actitudes muy positivas, no lo traduzcan en lo que es más espiritual del hombre, como es el saber. Resulta que los que creen en el espíritu no valoran el espíritu.

Efectivamente, parece como si el interés por los libros, por la creatividad, por el arte, por la ciencia, sea más propio de los llamados "progresistas". Algo de eso hay, pero no tiene por qué haberlo y a veces ese interés es más figurado que real. Pero es lamentable que personas con creencias y actitudes muy positivas, no lo traduzcan en lo que es más espiritual del hombre, como es el saber. Resulta que los que creen en el espíritu no valoran el espíritu.  

-¿No le parece que los católicos se han preocupado demasiado poco por despertar inquietudes culturales?  

-Ha habido un gran descuido de la formación intelectual de los católicos. Se ha insistido más en la formación práctica, en normas de comportamiento, y muy poco en la formación teórica e intelectual. Los católicos debemos llevarnos la mano a la conciencia y pensar por qué ha sido esto. Un ejemplo muy concreto: ¿cuántos católicos españoles se habrán leído, al menos parcialmente, la última encíclica de Benedicto XVI, Caritas in veritate? Por la experiencia que tengo, muy pocos. Un catolicismo que tiene estos usos, me temo que tiene una vitalidad muy escasa: está apostando a caballo perdedor.  

-Si uno repasa los escritores de éxito, son pocos los creyentes. Dios es el gran ausente en la literatura.  

-En la literatura, en el cine... y en la ciencia. También hay que tener en cuenta la labor de filtro que se realiza en algunos medios de comunicación. En España hay muy buenos intelectuales que son cristianos, pero por los motivos que sean, rara vez tienen eco en los medios de comunicación. Se crea la impresión que los que piensan, los que crean, los que dicen cosas interesantes, son los que están apartados de Dios. y no es exactamente así.  

-¿Influyen los prejuicios históricos? A veces, cuando uno se define como católico, en determinados ambientes, se le identifica con el franquismo, ¡o con la Inquisición!  

-Yo desde luego nunca he sido franquista. Creo que efectivamente a veces hay un complejo de inferioridad intelectual. Esto tiene su historia. Desde la revolución francesa, por ejemplo. Ha habido acontecimientos desafortunados. Pero también ha habido un reparto de papeles que muchas veces se ha aceptado: pensar que lo propio de los conservadores es la economía; y lo propio de la izquierda, la cultura. Que los conservadores están en contra de la inmigración; la izquierda a favor del medio ambiente... No sé como se las han arreglado los conservadores para defender siempre las tesis más antipáticas, y no necesariamente verdaderas.  

También hay que leer lo que han dicho los Papas, y el Concilio, y se ve que llevan mucho tiempo haciendo llamamientos a los creyentes para que se pongan en la vanguardia de la inspiración de la historia, que tengan posturas promotoras de la justicia, de la cultura más innovadora, etc. En esto –y en otras cosas– han sido poco escuchados, en España especialmente.  

Cuestión prioritaria 

-¿Animaría a los creyentes a ver la cultura como una cuestión prioritaria?  

-Sí: formarse, leer, participar debates, estar al tanto de lo que se debate en el mundo, es una tarea prioritaria, es la primera tarea en un país como España, donde eso se ha descuidado desde hace mucho tiempo. Los católicos, y las personas con ideas positivas sobre la vida, están de manera muy precaria en la vida pública. Hay gente que dice: "¡Hombre, se han hecho manifestaciones multitudinarias!". Pero no me parece que una manifestación sea un procedimiento con un gran calado intelectual. Me parecen muy bien, y yo he participado en algunas, pero voy con la conciencia de que posiblemente no sea la actuación más eficaz. Hay otras: el estudio, la lectura ... Se escucha mejor una propuesta ética que va acompañada de un fondo intelectual serio y estéticamente brillante. Eso sucede en algún otro país y aquí no. Lo cual explica que seamos el asombro del mundo, y no sólo por nuestros éxitos deportivos, sino por haber pasado de ser la nación más conservadora del mundo a ser la nación más descabalgada moralmente. Somos el espanto de nuestros vecinos. y no ha habido resistencia, o ha sido mínima: no ha habido vitalidad de la sociedad civil.  

-Y en concreto, donde parece que realmente no ha habido argumentos ha sido en el debate político.  

-Es una parte concreta, y muy importante. La realidad es que los católicos no tienen portavoces que lleven sus ideas al ámbito público. Eso nos llevaría a preguntarnos por qué. Los partidos de la derecha son muy conservadores y muy pragmáticos y en consecuencia tienen poca gallardía a la hora de funcionar.  

De todos modos, es un poco raro que no haya partidos importantes que tengan un claro planteamiento pro-vida, pro-familia, pro-cultura... 
Modificado el ( jueves, 25 de febrero de 2010 )
 
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