| Elefantes cristianos |
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| Escrito por José-Fernando Rey Ballesteros | |
| miércoles, 10 de marzo de 2010 | |
Dos sacerdotes han sido maltratados muy cruelmente, otros han sufrido terriblemente. Los cristianos indígenas son forzados a renunciar a la religión cristiana. Muchos son mártires. Ahora sucede una cosa misteriosa: grupos de elefantes salvajes vienen desde 300 kms. de distancia y distinguen las casas y propiedades de los perseguidores. Los llamamos “elefantes cristianos”, porque ¡Estos elefantes no hacen daño a los cristianos ni a sus propiedades!”
Son palabras de una carta escrita recientemente por las carmelitas de Kerala, en la India. Entre líneas se puede leer el terrible sufrimiento que las empapa. Pero, sobre todo, se puede comprobar la alegría, el sentido del humor, y la experiencia del Amor Providente de Dios con que estas mujeres viven en medio de las dificultades más escalofriantes. Siempre he creído en la Providencia. Pero, tras leer esta carta, sé que Dios, para proteger a uno de sus pequeños, es capaz de enviar manadas de elefantes “cristianos”, lo cuales, como el Ángel Exterminador que extendió su brazo en la Pascua de los Hebreos, azotan a los perseguidores de la Iglesia mientras pasan de largo por las casas de los creyentes. “¿Te bastaría, para creer en mí, con que enviase un elefante a protegerte? Pues, si eso no te basta, Yo te enviaré manadas enteras de elefantes que te libren de tus enemigos”. ¡Quién no distingue esa voz de Dios entre las letras que han escrito unas mujeres que confían sólo en Él! Es una voz que no está al alcance de los “elefantes paganos”, es decir, de todos aquellos que se empeñan en hacerse grandes para protegerse a sí mismos de los hombres e incluso de Dios. Pero quien, como estas carmelitas, decide despojarse de toda protección, entregarle todo a Dios, y encomendarse exclusivamente a su Providencia, está llamado a recibir la visita de “elefantes cristianos” que lo protejan, como a Elías lo protegieron los cuervos. A estos elefantitos, sin duda, se referían mis padres cuando, siendo niño, me enseñaron aquello de “un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña”. Yo entonces pensaba que era imposible. ¡Cómo iba un elefante a subirse a la tela de una araña sin romperla! Hoy lo entiendo: obedeciendo a un Dios que le ha pedido que lo haga para proteger a uno de sus pequeños. Y, además, “como veían que no se caía, fueron a llamar a otro elefante”... ¡Manadas enteras de elefantes ven estas carmelitas balanceándose sobre la frágil pero indestructible tela de araña que es la vida de los hijos pequeños de Dios! |
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| Modificado el ( miércoles, 10 de marzo de 2010 ) |
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Dos sacerdotes han sido maltratados muy cruelmente, otros han sufrido terriblemente. Los cristianos indígenas son forzados a renunciar a la religión cristiana. Muchos son mártires.