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José Miguel Serrano Ruiz-Calderón es titular de Filosofía del Derecho en la Complutense, y miembro de la Academia Vaticana para la Vida. Acaba de publicar un libro sobre la eutanasia en el que asegura que esa práctica no se impondrá. Para Serrano, resulta escandaloso que las Juventudes Socialistas pidan la eutanasia como derecho "para otros". "La eutanasia no se impondrá si no la piden los médicos" "La gente tampoco aceptará que le maten sin su permiso" ¿Por qué escribe libros sobre temas molestos? Son temas de frontera, en los que se plantea más claramente la revolución cultural, la desviación de nuestro derecho y de los derechos fundamentales en la civilización occidental. ¿El hombre olvida fácilmente lo malo que ha hecho? La eutanasia nazi se considera mala, pero en un contexto de benevolencia parece como si fuera distinta. Sin embargo, está muy vinculada a la eugenesia, que es pre-nazi. La obra fundamental a favor de la eutanasia fue publicada en 1920, por Binding y Hoche, y tuvo una decisiva influencia para modificar la legislación ya en un sistema democrático como era la República de Weimar. ¿Se cansa entonces el hombre de cuidar a los débiles? La sociedad contemporánea trata de crear una supuesta buena conciencia. En Europa occidental está muy extendida la venta de mujeres; se trivializa el aborto; y finalmente la eutanasia. Si se consigue crear una buena conciencia, una ideologización, se cree que se hace el bien al hacer el mal. ¿Es pesimista? No. Lo mejor del pensamiento occidental es muy combativo, frente a una posición radical que no puede llenar el ansia de conocer la verdad de una persona medianamente curiosa. Los argumentos de Kaas, Jonas, Pellegrino, Keown o Finnis contra la eutanasia son muy sólidos. ¿La eutanasia no se impondrá como el aborto? Tengo esperanza de que no, porque hay una fuerte resistencia en Estados Unidos, que es el país más importante en las tendencias culturales. Las vías de extensión de la eutanasia son dos: una es la ayuda al suicidio, cuyos argumentos son más débiles. La más preocupante es la llamada "pendiente deslizante", que parte del supuesto de que lo mejor que puede pasar a una persona es que se muera. Si para una persona fuera un bien matarla, aunque no pudiera manifestar su voluntad, parecería injusto negarle ese bien. ¿Por qué no es probable que se impongan estas tesis? Porque, a diferencia del aborto, la eutanasia requiere el consentimiento de la clase médica: en Holanda los médicos presionaron cuando el parlamento era contrario. En España, está lejos de suceder. El Partido Socialista no ha querido introducirla, ya que sabe que parte de su electorado, las personas mayores, se alarmaría si le llegara el mensaje de que "te van a matar". Resulta escandaloso que las Juventudes Socialistas reclamen un derecho a la eutanasia: se supone que los derechos los reclaman los beneficiarios. Y los de la eutanasia no suelen ser jóvenes. De modo que están pidiendo la muerte para otros.
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