| La fuerza de la vocación (historia del cura de Ars) |
|
|
| Escrito por Alfonso Aguiló | |
| martes, 16 de octubre de 2007 | |
|
Biografía Con muchos esfuerzos y humillaciones Juan Bautista María Vianney nació en Dardilly, cerca de Lyon, en 1786. A los diecisiete años, concibe el gran deseo de llegar a ser sacerdote. Su padre, aunque buen cristiano, pone algunos obstáculos, que por fin logra superar. El joven inicia sus estudios eclesiásticos en Ecully, dejando las tareas del campo a las que hasta entonces se había dedicado.Un santo sacerdote, el padre Balley, se presta a ayudarle. Pero el latín se hace muy difícil para aquel mozo campesino. Aunque era de inteligencia mediana, sus conocimientos eran extremadamente limitados. Sus dificultades parecen deberse a la insuficiencia de su primera escolarización y a la avanzada edad a la que comenzó a estudiar. Llega un momento en que todo su entusiasmo y su tenacidad no bastan y empieza a sentir un enorme desaliento. Decide entonces hacer una peregrinación, a pie, a la tumba de San Francisco de Regis, en Louvesc, para pedir que logre superar esas dificultades, pero sus oraciones no parecen ser escuchadas y continúa aprendiendo con gran lentitud. Por entonces se presenta, además, un nuevo obstáculo. El joven Vianney es llamado a filas, pues la guerra de España y la urgente necesidad de reclutas lleva a Napoleón a retirar la exención que disfrutaban los estudiantes eclesiásticos. Después de casi dos años de numerosos peligros y peripecias, Juan Bautista reanuda sus estudios, primero en Verrières y después en el seminario mayor de Lyón. Todos sus superiores reconocen su admirable conducta, pero insisten en el poco provecho en los estudios, hasta que finalmente es despedido del seminario. Intenta entonces, sin éxito, entrar en los hermanos de las Escuelas Cristianas. Cuando ya parecía no haber solución, se cruza de nuevo en su camino el padre Balley, que había dirigido sus primeros estudios. Se presta a continuar preparándole, habló con sus profesores y, después de un par de años de gran esfuerzo por parte de los dos, fue ordenado sacerdote en Grenoble en 1815, a los 29 años de edad. Había acudido solo a esa ciudad, y nadie le acompañó tampoco en su primera misa, que celebró al día siguiente. Sin embargo, se sentía feliz de haber llegado a alcanzar lo que estaba convencido de que Dios le pedía, aunque hubiera supuesto tantas esfuerzos y humillaciones. "Dios hará el resto" — Desde luego, es un ejemplo de constancia en sacar adelante una vocación. Supongo que muchas veces pensaría en abandonar, ¿no? Fue ejemplo de tenacidad suya, y también de tenacidad de su maestro, el padre Balley. Juan María estuvo muchas veces a punto de abandonar, pero su maestro le alentó siempre. El tiempo pasaba y había que tomar una decisión. ¿Servía como sacerdote o no? Todos tenían sobrados motivos para desconfiar de la calidad de su formación teológica. Algunos se lo hicieron notar así al Vicario General de Grenoble, que preguntó: "¿Es piadoso? ¿Sabe rezar el Rosario? ¿Tiene devoción a la Virgen?". Le contestaron que era un hombre de profunda piedad y de una vida santa. "Pues bien, yo lo recibo. Dios hará el resto". Y Dios lo hizo. Fue unos de los santos más grandes de la Iglesia. El padre Balley fue el primero en reconocer y animar su vocación, y quien le animó a perseverar cuando los obstáculos en su camino le parecían insuperables. Intercedió ante los examinadores cuando suspendió el ingreso en el seminario mayor, le ayudó en sus estudios y fue su modelo además de su preceptor y protector. Además, no consideró cumplida su misión con la ordenación de Juan María, sino que logró que, como aún no había terminado sus estudios, fuera destinado a Ecully, con la consideración de coadjutor suyo. Allí estuvo durante tres años, repasando la teología y ayudándole en las labores parroquiales, hasta que el padre Balley falleció. |
|
| Modificado el ( jueves, 18 de octubre de 2007 ) |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
Contacta
CCT MadridMayor, 81






